Saturday, January 05, 2008

Una semana enferma en un país extraño que ni siquiera me ha gustado. Mientras moqueaba y tosía sola en mi cama -acompañada, en realidad, pero como si no-, largas horas en silencio, lluvia y niebla fuera de la casa que ni siquiera dejaban ver el mar de fondo, yo pensaba en mi vida en Madrid.
Y eso hizo que no llorara, no me enfadara, no me deprimiera. Era como saber que después de tomarme todas las medicinas amargas me darían, tarde o temprano, un bombón de exquisito chocolate negro.
Pensaba en mis niñas, mis amigos, mis clases, mi perro, mi casa, mi barrio, mis padres, mi ordenador, mi libro. Lo sé, nada excepcional. Pero ahí estaba el encanto. En que me acordaba de mi día a día, del que no necesito huir yéndome de viaje. En la felicidad que he conquistado y en la que sé que está por venir, este año o los siguientes. Pensaba mucho en ti, D., hermanita, y en tu delicioso Max. Te conozco desde hace media vida y de repente me he dado cuenta de que tengo tantas cosas que preguntarte...
Estaba agotada anoche cuando aterrizó el avión, pero me sentí feliz de estar literalmente en casa. Esta mañana, Chueca brillaba más bonita que nunca bajo el sol. Me pareció que todo era plácido a mi alrededor. Y que, gracias a que me había alejado, ahora era capaz de apreciarlo mucho mejor.
La belleza del instante, algo que nunca dejará de conmoverme.
Estoy tan aturdida todavía que no sé muy bien cómo me siento. Pero me dejo llevar, con toda confianza... Quizás lo de estos días atrás era necesario para mudar completamente de piel. Llevo unos meses dándome cuenta de que estoy cambiando. Me resistí al principio, cuando mi lado adolescente se negaba a asumir que tengo 35 años y me estoy recolocando por dentro. Ya no... No volvería atrás ni por un instante.
Me alegro de que mi lista de "cosas que ya no quiero" ardiera en el fuego de la chimenea la tarde del 31. Espero haber dejado muchas cosas en aquel país y que el fuego -y los mocos, la fiebre y la tos- me hayan purificado. Llevo conmigo mi lista de "propósitos para este año". Y la alegría de saber que no todo lo escrito en la lista se cumplirá, pero yo estoy en paz y, con todas mis circunstancias más o menos afortunadas, soy feliz. Estoy rodeada de gente maravillosa y lo mejor de todo, sin ninguna duda, es que me tengo a mí misma.
No puedo pedir más en la Noche de Reyes. ..

1 comment:

Anonymous said...

Pues pregúntame todo lo que quieras..
Eso es lo bueno de las relaciones y de las almas hija mía, que nunca acabamos de conocernos ni de saber, ni de aprender de los demás!
Yo de tí, aprendo mucho.
besos de tu hermanita.