Vuelvo a casa y me quito la ropa, que huele a tabaco y a comida. Abro el balcón para tenderla fuera y me quedo asomada unos minutos a oscuras, simplemente aspirando este delicioso aroma a primavera. La sensación de la brisa entrando en mi piel se parece a sumergirse en el mar en verano por primera vez. En el piso de arriba, a la izquierda, hay alguien con la luz de un flexo encendida. Lo único que veo es un enorme escritorio repleto de libros, papeles y un ordenador. El suelo también está cubierto de libros. Sonrío. Me gusta mirar esa escena; en este momento, el escritor desconocido es mi ángel de la guarda. Estamos solos los dos. ¿Será una señal, para que no dude más? Hace tanto que no escribo por las noches. Pero soy feliz cuando paso las tardes haciéndolo, como hoy.
Me voy a la cama pensando en lo bien que voy a dormir. No hay nada ahí fuera que pueda hacerme daño.
1 comment:
Acabarás tu libro, te lo imprimiré y lo celebraremos con los primeros mojitos del verano...
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