Friday, January 05, 2007


Mr. Wilcox atrae a miss Margaret a su piso de Londres con una excusa tonta: quiere mostrárselo para saber si a ella le gustaría comprarlo. En realidad, lo que le interesa es saber si quiere casarse con él. Ella baja la escalera mirando de reojo los inmensos ventanales, con cara de estar pensando que qué horror, que semejante caserón se parece más a una iglesia anglicana fea y oscura que a las típicas casitas londinenses de paredes con estampados liberty y juegos de té de porcelana que a ella tanto le gustan.
Yo sí me quedo patidifusa cuando Mr. Wilcox abre una puerta y anuncia con toda naturalidad: "El salón de baile". ¡¡El salón de baile!! Yo pensaba que habíamos aprendido a vivir sin office, sin comedor, sin despensa, sin aseo... Pero ahora comprendo que algunas generaciones antes tuvieron que aprender a vivir sin salón de baile. Ahora que estamos aprendiendo a vivir sin hall/recibidor/vestíbulo, consternada me pregunto qué será lo próximo a lo que tendremos que renunciar en el calor de nuestros hogares.

1 comment:

Anonymous said...

Mi abuelo cantaba la Verbena de la Paloma:

"Una morena y una rubia, hijas del pueblo de Madrid...".

Aaaay... me falla la memoria, pero no las puedo olvidar.