Siempre supo dónde vendían lo que deseaba y cuánto estaba dispuesto a pagar. Tenía, además, un instinto especial para saber cuándo le convenía ofrecer un poquito más sabiendo que obtendría a cambio, sin demasiadas molestias, mucho más de lo que deseaba. Y así, nunca se quedaba sin nada. Decía que jamás, jamás, se limitaría a comprar un único producto. Por principio, eso decía. Aunque tuviera que deshacerse de una patada de quien intentara fidelizarle. Por principio. Pero ahora consume sólo uno; ni siquiera el mejor que probó.
A veces desearía que al terminar el año cayera un telón pesado, oscuro, cortante, que hiciera imposible intentar siquiera mirar por un agujerito qué es lo que queda al otro lado. Y no esta sensación de que los años se enlazan en círculos, girando como un torbellino mientras yo me quedo en el centro, sí, pero helada y sin saber dónde posar mis manos.
Tuesday, December 26, 2006
Subscribe to:
Post Comments (Atom)
1 comment:
Claro, bonita, lo mejor que probó eres tú. Tú, tú, tú y solo tú...
Post a Comment